como se calcula el recargo de equivalencia

Cálculo del recargo de equivalencia del IVA en pocas palabras

Existe un sistema tributario específico para el IVA en el ámbito de los negocios minoristas conocido como régimen especial de recargo de equivalencia. Si bien no todos los comerciantes están sujetos a este régimen, es crucial estar al tanto de cuándo se debe aplicar para evitar conflictos con las autoridades fiscales.

Los criterios necesarios para ser considerado un comerciante

No se aplicará el recargo a los siguientes comerciantes: aquellos que se dedican a la venta de joyas, piedras preciosas, objetos hechos de oro y platino, pieles, antigüedades, objetos de arte y colección, maquinaria industrial y vehículos a motor, entre otros.

Desentrañando el sistema de recargo de equivalencia Qué implica y cómo funciona

El Régimen de Recargo de Equivalencia es un régimen especial del IVA obligatorio para comerciantes minoristas. Es decir, aquellos que venden productos sin realizar ninguna transformación previa.

El recargo de equivalencia consiste en un adicional en el IVA aplicado a las compras realizadas por los comerciantes minoristas a sus proveedores. Este recargo se paga cada vez que se adquiere un producto para posteriormente venderlo.

Este adicional en las compras proporciona una gran ventaja a este colectivo, ya que no es necesario realizar las declaraciones de IVA. Además, al no tener que pagar el IVA correspondiente a las ventas a los clientes, se simplifica completamente la gestión del IVA y se obtienen beneficios económicos.

Quiénes pueden optar por el régimen especial de recargo de equivalencia

¿Quiénes pueden acogerse al régimen de recargo de equivalencia?

Si eres profesional autónomo o perteneces a una entidad en régimen de atribución de rentas en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, es decir, una sociedad civil sin objeto mercantil, herencia yacente o comunidad de bienes con socios o partícipes personas físicas, y te dedicas al comercio minorista, es importante que sepas que puedes acogerte al régimen especial de recargo de equivalencia.

¿Qué requisitos deben cumplirse?

Para poder acogerte a este régimen, es necesario que seas autónomo y vendas productos sin ser transformados que se destinen, en su mayoría, a usuarios particulares. Sin embargo, debes tener en cuenta que existen excepciones a esta regla y que algunas actividades de comercio al por menor pueden tributar en el régimen simplificado, por lo que es importante que lo tengas presente.

Excluidos del régimen especial de recargo de equivalencia Quiénes no pueden acogerse

En función del apartado anterior, es importante tener en cuenta que el régimen especial de recargo de equivalencia solo se aplica a profesionales independientes que venden al por menor a consumidores finales. Por lo tanto, este no será válido para sociedades, empresas de venta al por mayor, negocios que ofrezcan servicios, tiendas que transformen los productos que comercializan o aquellos que generen más del 20% de sus ventas a otros profesionales.

Por otro lado, es necesario destacar que existen excepciones dentro de esta categoría, es decir, hay casos en los que minoristas administrados por trabajadores autonómos no pueden acogerse al régimen especial de recargo de equivalencia.

Finalmente, es esencial tener todos los ingresos y gastos al día para poder optar a este régimen especial. Es decir, las facturas emitidas y recibidas deben estar al día y reflejar todos los cobros y pagos realizados. De esta manera, este régimen será válido y se podrá aplicar en todas las transacciones.

Calculando el aumento del impuesto por equivalencia

El importe total de la factura del minorista incluirá tanto la base como el IVA y el correspondiente recargo de equivalencia, proporcionado por el proveedor. ¿Pero cómo se determina ese recargo de equivalencia? Como hemos visto anteriormente, hay diferentes porcentajes que se aplican según el tipo de IVA que corresponda a cada producto. Estos porcentajes se aplican a la base imponible, es decir, al costo del producto antes de impuestos y descuentos.Es importante destacar que el cálculo del recargo de equivalencia se realiza de la misma manera que el IVA, pero utilizando diferentes porcentajes: 5,2%, 1,4% o 0,5%, en lugar del 21%, 10% o 4%, respectivamente. También es necesario tener en cuenta que el tabaco tiene su propio recargo de equivalencia, que asciende al 1,75% de la base imponible.

Todo lo que necesitas saber sobre el recargo de equivalencia

El recargo de equivalencia es un régimen especial en el Impuesto sobre el Valor Añadido, de uso obligatorio para los minoristas que venden productos directamente al consumidor final, sin efectuar ninguna transformación. Además, las sociedades mercantiles no pueden adherirse a este régimen.

En estos casos, el autónomo que realiza la actividad paga al proveedor tanto el IVA correspondiente al producto adquirido como también el recargo de equivalencia. Por lo tanto, el proveedor debe tener en cuenta este recargo al emitir su factura y reflejarlo en su contabilidad, separando el IVA repercutido de las cantidades cobradas en concepto de recargo de equivalencia.

El objetivo de esto es eximir a los comerciantes minoristas de efectuar la declaración trimestral de IVA ante Hacienda y, por consecuencia, no están obligados a llevar registros contables.

El sobrecoste de equivalencia Cuál es su cuantía

En referencia al IVA, el recargo de equivalencia aplicable es del 5,2% en productos con un impuesto del 21%. En caso de bienes con un IVA del 10%, el recargo disminuye al 1,4% y al 0,5% en artículos con un IVA del 4%. En cuanto al tabaco, el recargo de equivalencia se fija en un 1,75%.

Supongamos que el dueño de una tienda de papelería adquiere suministros de su proveedor para prepararse para el regreso a clases, con un total de 3.000 euros. Este pedido incluye paquetes de folios, cuadernos, gomas de borrar, bolígrafos, entre otros, que están sujetos a un IVA del 21%.

Explicación del recargo y su intención

El sistema de recargo de equivalencia, implementado en 1992 en España, tiene como objetivo proteger y promover la industria nacional, fomentando el consumo de productos fabricados en el país. Se encuentra regulado en el Capítulo VII de la ley 37/1992 del Impuesto sobre el Valor Añadido, siendo considerado el régimen más normativo.

Para los comerciantes minoristas, este recargo implica pagar un IVA ligeramente mayor al normal a cambio de no tener que presentar declaraciones de impuestos al gobierno (modelo 303 y modelo 390). Los autónomos que aplican este sistema, pagan el IVA directamente a sus proveedores, lo que simplifica enormemente la gestión.

Ante la creciente competencia internacional y la crisis del COVID-19, numerosas empresas españolas han sufrido la amenaza de productos importados que se venden a precios inferiores. Con el recargo de equivalencia, se busca nivelar esta ventaja y hacer que los productos importados sean más caros en comparación con los nacionales.

Entendiendo el Impuesto de Recargo Equivalente

El recargo de equivalencia es uno de los regímenes especiales del IVA que se aplica de forma obligatoria a los comerciantes minoristas que ejercen su actividad como personas físicas o a través de una sociedad civil.

Este régimen se aplica a las actividades de comercio al por menor de bienes sin transformación, es decir, venta directa al cliente final.

El procedimiento para implementar el recargo de equivalencia

Los contribuyentes en régimen de recargo de equivalencia tienen la ventaja de no tener que realizar la liquidación del impuesto correspondiente. A diferencia de aquellos que están sujetos al régimen general, no tienen la obligación de presentar el modelo 303 ante la Administración.

En este caso, el proveedor aplica un recargo adicional en las facturas emitidas, lo cual significa que el precio que se paga incluye un porcentaje superior de IVA. En consecuencia, el comerciante tiene un mayor gasto en sus compras ya que el impuesto de estas facturas es más elevado.

Es importante destacar que es el proveedor quien se encarga de ingresar dicho porcentaje adicional a la tienda. El monto del recargo se basa en los porcentajes establecidos previamente en el cuadro que hemos visto anteriormente:

Por ejemplo, si una tienda compra productos de papelería con un precio base de 1.000 euros, se le aplicará un IVA de 262 euros por parte del proveedor. Por lo tanto, el total a pagar (incluyendo el IVA) sería de 1.262 euros. Si la tienda no estuviera en régimen de recargo, solo tendría que pagar 1.210 euros.

Cabe mencionar que, en su declaración de IRPF, la tienda podrá deducir el total de su factura, incluyendo el importe correspondiente al IVA.

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